Parodiando a Ana Teresa Torres cuando habla de la clínica psiquiátrica en su libro El oficio por dentro, los estudiantes aplazados, los repitientes, los desertores son el depósito de nuestros fracasos como docentes, el depósito del fracaso del Ministerio de Educación. Ellos son estudiantes iguales a los demás, no son unos incapaces y flojos; tal vez sean estudiantes con menos fortalezas morales, afectivas, actitudinales que la misma sociedad ha ido produciendo.

Ningún estudiante busca que lo aplacen, que lo retiren del plantel, que lo avergüencen en público. Todos quieren graduarse, lo que ocurre es que algunos traen debilidades de carácter que la misma sociedad ha ido conformando, y que ni ella, ni el sistema educativo han sabido cómo deslastrarlos de sus impotencias y ayudarles a desarrollar la fuerza de ánimo necesaria para solventar las dificultades de la vida.

Creo que todos (la Administración, la sociedad y los educadores) debemos colocarnos en el camino de cambiar profundamente la estructura y el funcionamiento de las instituciones escolares, desde la Educación Inicial hasta la Educación Superior para que desaparezca en las instituciones educativas este DEPÓSITO DEL FRACASO.

Anuncios